En la entrada de muchas bibliotecas de templos buddhistas se encuentra la siguiente indicación: "No hay que confundir la luna con el dedo que la señala".
Con ello se invita no sólo a tomar consciencia de que las palabras de los libros solamente señalan aspectos perceptibles de la realidad, sino que sugieren que, saber de la naturaleza auténtica de las cosas y de nosotros mismos, está más allá de las palabras y de la comprensión del pensamiento deductivo.