Febrero 2019
“Es inteligente e imprescindible no seguir utilizando todo el poder que tenemos sin haber comprendido profundamente la Vida que se manifiesta en el Planeta”.
Esta sugerencia, que se proyectó como fondo durante las Jornadas La Aventura de Comprender de 2018, puede entenderse también como un resumen del conjunto de los tres años de esta propuesta de aventura.
Según la disciplina que se practique así será la interpretación, por ejemplo, de lo que llamamos “cambio climático”. Encontramos en el ámbito de la ciencia descripciones de cómo hemos superado el nivel de carga del planeta, de cómo las partículas inferiores a 2,5 micras nuestro organismo no tiene manera de filtrarlas y pasan de los pulmones al torrente sanguíneo con las terribles consecuencias que ello conlleva, o tantos otros “de cómo”.
Los filósofos y los sociólogos aportan visiones relacionadas con lo ético y con la obligación de dejar un Planeta salubre para las generaciones futuras.
Otro ejemplo puede ser lo que se dice desde los círculos ecologistas que nos llaman para que lo que realicemos pueda ser considerado sostenible.
Parece ser que, finalmente, todos coinciden en la necesidad de lo sostenible; el Planeta viviría tranquilo, la actividad sería ética por cuanto no estropearíamos el mundo futuro y, todo eso, como consecuencia de hacer técnicamente viable nuestra forma de pensamiento, es decir, conservando nuestro paradigma.
¿Pero es eso lo adecuado, lo coherente con la Vida que nos hace vivir?
Tal vez haya otros planteamientos más interesantes y evolucionados que éste que surge de la visión antropocéntrica, dominante en el mundo desarrollado y al que aspiran muchos de los que todavía no han llegado a él.
¿Qué ocurriría si dejamos de aferrarnos a la forma de pensar que, en su desarrollo, ha propiciado esta situación de evidente inviabilidad futura?
¿Nos damos cuenta de que el temido aumento de la población no sabemos cómo lo podríamos controlar?
¿Hemos pensado que las fuerzas de la Naturaleza no pueden ser sometidas por control humano?
Durante varios siglos hemos dado por cierto lo que no lo es. Ahora, que aparece como perentorio buscar una solución al problema medioambiental, puede ser el momento evolutivo en el que decidamos comprender de manera mas adecuada y que suponga viabilidad. Tal vez sea el momento de que lo sostenible, y lo que en nuestra concepción de la realidad eso supone, deje paso a lo adecuado y viable fruto de un saber y sabernos más allá de lo ilusorio.