Junio 2018
La consideración de la resilencia, la paradoja de Jevons y el cambio climático pueden ayudarnos a comprender qué se ha desatado con la actividad humana y cómo la solución de un problema sistémico no puede encontrarse con un pensamiento que simplifica lo complejo, confundiéndolo con lo complicado, y es incoherente con la vida que nos da vida.
La tendencia natural de lo vivo a adaptarse, la resilencia, cuando los humanos le incorporamos la conclusión que surge de una simplificada versión de la realidad podemos hacer patente lo que el economista y filósofo inglés Williams S. Jevons advirtió, “a medida que el perfeccionamiento tecnológico aumenta la eficiencia con la que se usa un recurso, aumenta el consumo de dicho recurso en lugar de disminuir”.
Hace unos días, el científico del CSIC Aurelio Tobías nos lo hacía ver con el ejemplo del uso de aire acondicionado.
“El cambio climático, nos decía, ha propiciado inusuales aumentos de temperatura, para adaptarnos a esa nueva situación hemos optado por el uso desmedido de aire acondicionado. Una forma de adaptación que propicia el aumento del problema que no queremos padecer, el cambio climático”.
La situación alterada del sistema necesita un cambio de consciencia que haga posible el paso evolutivo que parece requerir este proceso que vivimos en el Planeta, proceso del que no podemos aislarnos para que sea analizado, más bien, parece necesario disponernos a que en nuestra consciencia acontezca aquello que dijo San Juan de la Cruz “sin saber sabiendo, toda ciencia trascendiendo”.