Enero 2019
De manos de la ciencia hemos llegado a la situación actual... De manos de la filosofía, creadora de sistemas referenciales, hemos interpretado como beneficioso y adecuado el uso de la tecnología que la ciencia ha hecho posible.
Con la novísima manifestación de la evolución, la auto consciencia, en nuestra especie se ha desarrollado una forma de pensamiento que nos decidió a actuar como lo hemos hecho. El resultado de ello, el resultado de los infinitos factores que hemos alterado o sencillamente excitado, se manifiesta ahora como lo que llamamos “situación actual” que, de continuar, todo indica que propiciará una sucesión de infinitas catástrofes.
En cualquier caso, es interesante saber que lo complejo se autorregula, la Vida es la manifestación más evidente de lo complejo por lo que escapa a cualquier interpretación lógica, lineal o secuencial; sabernos manifestación de esa complejidad nos sitúa adecuadamente en el vivir e inspira para acceder a una interpretación de lo que se manifiesta y somos capaces de apreciar, alejados de la visión antropocéntrica; un paso evolutivo que aparece como posible y armónico con lo que sabemos que acontece en el Planeta en un ahora sin antes.
Podemos decir que la consecuencia derivada de la enorme cantidad de energía que hemos puesto en circulación en este rincón de nuestra galaxia en el último siglo ya no la podemos controlar. Aumentar esa cantidad de energía es acelerar la devastadora acción del sistema para adaptarse coherentemente al proceso que acontece desde hace 3.500 millones de años. Esto será inevitable mientras sigamos teniendo una visión fragmentada de la realidad.
Esta perspectiva puede considerarse catastrófica o puede considerarse una forma de expresión de lo viviente que nos estimule a considerar el potencial creativo y de gozo que supone la aparición de nuestra consciencia consciente.
Aunque no sepamos el porqué de la existencia, podemos, razonablemente, suponer que existir no implica la destrucción violenta como final de la evolución... Seguramente, y sin saber ese porqué, comprendernos a la luz de la autoconsciencia puede ser una forma de superar la ilusión de ser ese yo independiente, lo que supondría una transformación radical, una manifestación del potencial de la inteligencia que ahora desoímos... Es una posibilidad que también podemos contemplar.