Editorial de Junio 2020
Quedó plantado el arrozal
cuando le dije adiós
al sauce
El poeta Matsuo Bashô escribió este poema mientras recorría Japón. Él hizo varios viajes con la idea de experimentar el mundo que vivía; saberlo y sentirlo le llevó a escribir los haikús más profundamente apreciados de cualquier tiempo.
Como en el poema, también nuestra especie, para poder sobrevivir, tendrá que decirle adiós al “sauce” de sus ideas inviables para que sea posible reconocer el “arrozal” que siempre ha estado ahí cobijándonos y alimentándonos.
Desde la ciencia, con eco también entre algunos divulgadores, se plantea la necesidad de prepararnos para viajar a otro planeta como salida a la imposibilidad de seguir explotando éste, cada vez más incapaz de proporcionar todo lo que nuestro sistema de vida exige. Exigencia que no sólo no conoce límite sino que el sistema no puede existir con limitaciones en la producción y el consumo. No es discutible que eso lo estemos experimentando en estos momentos.
La alternativa sencilla y realista pudiera ser, como indica Matsuo Bashô, descubrir que ese otro planeta al que deberíamos mudarnos está aquí, que es el en que ya vivimos si aprendemos a comprenderlo de otra manera.
Multimillonarios recursos económicos se están disponiendo para recuperar el inviable sistema que hemos construido para vivir como lo hacemos.
Ante lo que estamos es adecuado recordar que durante millones de años muchas formas de vida se han encontrado en situaciones similares, llegaron a un punto en el que continuar no fue posible; algunas no persistieron y se modificaron, esas sobrevivieron. A nosotros nos ha llegado ese momento. Debemos tomar la decisión de destinar todos esos recursos, nuestra inteligencia y también nuestra sensibilidad para decirle adiós al sauce y empezar a vivir una relación viable en y con el arrozal que aparece ante nosotros.