Octubre 2019
Estamos viviendo un estimulante y esperanzador momento en el que, por fin, se plantea sin ambages, en distintos ámbitos y niveles, que, lo que dimos por posible y de interés para los humanos, no es como esperábamos.
Ahora comienza la aventura de una nueva y necesaria interpretación de lo que es la Vida, de lo que es vivir en este Planeta.
La prudencia necesaria para que el cambio no sea catastrófico no debe confundirse con lograr técnicas que hagan sostenible una forma de vida que no atienda a cómo se logran los objetivos; que no atienda, por ejemplo, al desatino de nuestra violenta y áspera relación con la Naturaleza y a cómo la despojamos de su bello y armónico existir.
Seguramente lo más “ecológico” que podamos plantearnos en estos momentos sea interpretar adecuadamente a este Planeta singular, del que no somos ajenos ni nos pertenece, y pensar, sentir y actuar coherentemente con ello.
Es imprescindible desarrollar formas inteligentes y creativas y dejar atrás todos esos mitos heredados que nos hacen parecer aceptables tantos y tantos supuestos que nadie puede verificar. La época de creer va tocando a su fin para poder abrirnos a la de saber.
La evolución, ese movimiento hacia la mayor complejidad, no admite obstáculos como ya constatamos.