Editorial de primavera, marzo de 2020
En este mes en que comienza el ciclo de la Primavera, hemos querido recordar a todo ese verdor vivaz que nos acoge y con el que sería inteligente, y también imprescindible, relacionarnos de manera viable.
Reflexionar sobre cómo cultivar, que es una noble y creativa relación con la que los humanos nos acercamos a la tierra, es algo que no nos debería ser ajeno. En algún momento tal vez nos demos cuenta que cultivar es algo muy distinto que explotar los suelos para obtener beneficios económicos.
Por increíble que parecerá en un futuro en el que haya sensatez, ahora hemos aprendido a obtener esos frutos que necesitamos de la tierra de una manera brutal, de esa manera que, de forma tan precisa, llamamos explotación agraria; una manera de alimentar nuestra desgracia aunque generalmente no seamos conscientes de ello.
La viabilidad de nuestra alimentación -no nos equivoquemos- es solamente posible con una actividad que, tras la obtención del fruto, no deje esos terrenos baldíos con los que vamos modificando nuestros paisajes, paisajes en los que se muestra la misma falta de belleza y de inteligencia que es explotar la tierra.
Por qué no permitirnos la belleza y la armonía que propicia la forma inteligente de actuar tras comprender que vivir no es otra cosa que la relación de todo con todo de esa manera misteriosa y singular que caracteriza a este Planeta.
También en este editorial queremos hacernos eco de que en el mes de marzo se celebra el Día Mundial de los Bosques, creado por la ONU en 2012, para “rendir homenaje a la importancia de todos los tipos de bosques e intentar generar conciencia al respecto”.
El lema de este año es “Demasiado preciosos para perderlos”; a propósito de ello el Secretario General de la ONU dice que “...Nuestro medio ambiente global está siendo degradado por nuestras elecciones insostenibles. La forma en que consumimos los recursos naturales está acelerando la pérdida de biodiversidad y exacerbando el cambio climático. En este Día Internacional, insto a todos los gobiernos, las empresas y la sociedad civil a que adopten medidas urgentes para detener la deforestación y restaurar los bosques degradados...”